Archivos de abril, 2014

Miércoles, 30 de abril, 2014

Georgia´s Proposal

Me encuentro tomando el sol en la cubierta de proa del barco de Carlos, hace una mañana radiante de verano, sin excesivo calor y algo de viento, noto como el sol broncea mi piel y el leve balanceo de las olas contra el barco hacen que me sienta acunada, estamos recorriendo el Mediterráneo; estos días nos encontramos en aguas griegas, frente a la costa de Mykonos ¡Todo es perfecto! Como si hubiese escuchado mis pensamientos y provocando un eclipse, se pone delante de mi tapándome el sol Alejandra, la hija de Carlos…Quizá perfecto era excesivo, “Casi perfecto” se ajusta más a la realidad. 

Alejandra: – “¿No eres un poco mayor para llevar un bikini tan…escaso y enseñar tanta piel?”- Retrocedo algo en el tiempo para poneros en situación: Mi nombre es Georgia, tengo, tengo…¡Bueno! “treinta y quince años“ y siempre he sido un espíritu libre, soy de esas mujeres que no piden perdón ni permiso. Desde muy pequeña he viajado mucho y residido en varios países ya que mi padre es embajador. Acompañándole en sus destinos alrededor de todo el mundo, he forjado un carácter digamos muy especial, de mente abierta, muy independiente, muy muy decidida, si quiero algo voy a por ello…De hecho para disgusto de mis padres y antes incluso de la veintena estando interna en Inglaterra, fui “reclutada” por la Agencia de modelos Storm lo que me permitió viajar más aún si cabe y hacer todo tipo de amigos y contactos. Al terminar la universidad (Parsons NY) continué ejerciendo como modelo, así conocí a mi primer marido. Me casé a los veintitantos, ambos éramos muy jóvenes y aquello no duró demasiados años. Posteriormente he tenido alguna relación más o menos sonada, pero ninguna llegó a buen puerto. Seguí vinculada al mundo de la moda pero esta vez como Relaciones Públicas de una importante firma en NY, así conocí a Alejandra.  Mi primer contacto con Alejandra fue profesional. Coincidimos en la Fashion Week y aunque yo soy un poquito mayor que ella, compartíamos muchos gustos e inquietudes y nos hicimos amigas.Quedábamos cada vez que venía a la ciudad y en una de esas míticas cenas que organizábamos, vino acompañada de su padre, Carlos, que estaba por negocios en Manhattan y comenzando los trámites del divorcio de su primera mujer, la madre de Alejandra, con la que llevaba media vida casado…Qué puedo decir, ¡nos gustamos! Pasaron unos meses y volvió a llamarme, ya era un hombre libre y desde esa cena en Aureole, no nos hemos separado. Ni que decir tiene que Alejandra tomó este acercamiento y posterior relación como una traición, ella defiende a ultranza a su madre, una arpía sin parangón, que aún sigue enfadada porque no salió tan bien parada como espera en su acuerdo de divorcio. Su bien aleccionada hijita y ex -amiga, mantiene que si yo no hubiese aparecido, el matrimonio de sus padres se hubiese solucionado y habría sido sólo una crisis….Así que desde entonces ¡Estamos en Guerra! Volviendo a la cubierta de proa: Alejandra eclipsando al mismo sol y mirando con desprecio mi bikini de Olivia Blake: “No eres demasiado mayor para llevar un bikini tan…escaso y enseñar tanta piel?” Yo: – “Pues no se querida, es un bikini, no un puzzle, en la etiqueta no ponía de 3 a 6 años”- Aparece Carlos, radiante, bronceado y sonriente, con su increíble planta y su cabellera que empieza a platear por las patillas…Guapo a morir, casi mucho más interesante ahora ya cumplidos los sesenta, que en las fotos que he visto de el con  20 o 30. Carlos: – ¡¡Aquí están mis dos chicas!! ¿No estaréis peleando otra vez no?( Ante nuestra mueca continua impasible). Georgia, venía a decirte que …¡¡Dios Mío, Cielo!! ¿Has visto cómo estás de quemada? ¿Pero qué te ha pasado? ¡Tiene que dolerte una barbaridad!, por favor ponte a la sombra y ahora mismo mando a alguien a puerto a comprar algo para tu insolación… ¨¿Mi qué….?¨¿ De qué habla? Cuído muchísimo mi piel y llevaba apenas media hora en proa, con protección total… Carlos: – Estando así, vamos a tener que cambiar los planes y no vamos a desembarcar esta noche, voy a cancelar la mesa en Catherine´s y cenaremos todos en familia aquí en el barco (Los dos hijos de Carlos están también pasando unos días con nosotros) ¿Te parece bien no? Voy al camarote a toda velocidad y me quedo petrificada al mirarme en el espejo, estoy totalmente abrasada y mi piel tiene pinta de ponerse a arder de un momento a otro, vuelvo a proa reviso mi bote de crema y noto que tiene una textura aceitosa, en ese momento escucho las carcajadas de Alejandra al otro lado del barco, contando que parezco una “guiri”, roja como una langosta y probablemente quemaduras de segundo grado…. No hace falta ser muy lista para saber que el cambiazo en la crema lo ha dado ella y ahora habrá marcado el “666” en marcación rápida en su móvil, para tener línea directa con la bruja de su madre y contarle su fechoría del día…. Vuelvo a rectificar los de “Casi perfecto”, por “Ni sombra de perfecto” Llegada la hora de la cena, esta transcurre sin más pena ni gloria, hasta que llegado el postre, Carlos indica que traigan una botella de Champagne, mientras llenan nuestras copas, comienza un discurso en el que hace un balance del tiempo que llevamos juntos, lo mucho que nos queremos, la alegría de la que se ha llenado su vida y para mi total estupor (no recuerdo exactamente las palabras, porque yo tarada de mi, estaba absorta pensando en la cena que me estaba perdiendo en Catherine´s y en cómo podría vengarme del par de desgraciadas de (Alejandra y su madre) dijo alzando la copa para brindar algo parecido a :“…Bla, bla,bla…Por eso quiero que nos casemos y pasemos toda nuestra vida juntos…Bla, bla,bla” Me recorrió un escalofrío, no lo esperaba para nada , ¿Me estaba pidiendo matrimonio allí delante de su familia? El escalofrío se convirtió en calidez al ver su sonrisa, tenía delante a un hombre maravilloso por el que estoy completamente loca, diciéndome que quiere pasar el resto de su vida conmigo. Le devolví la sonrisa y le por supuesto le contesté que sí, brindamos todos y cuando se levantó para abrazarme, vi como a medida que se acercaba, su sonrisa se borraba…“Bueno, qué te parece?, ¿Pero dónde está? “Gritaba interrogando a cada marinero, yo mientras tanto recibía la felicitación de sus hijos que me preguntaban si me lo esperaba o no y en ese momento cogí un dulce, un macaroon y lo metí en la boca… No tengo palabras para describir el dolor, ¡¡DOLOR!! con mayúsculas que sentí en ese momento. Una o varias de mis muelas se partieron provocando que el nervio a su vez me hiciese doblarme de dolor…Es lo que pasa cuando sin saberlo muerdes con todas tus fuerzas un anillo con un diamante, digno de un documental sobre “Diamantes de Sangre” Carlos horrorizado intentaba hacer que me incorporase, sus hijos corrían a avisar al capitán y juro, porque lo JURO, antes de casi perder la consciencia, pude ver la sonrisa de Alejandra, que ante los gritos de su padre preguntando quién demonios lo había puesto allí, contestó: Alejandra: – “ Papá, pensé que tu idea de meter el anillo en la  la copa ya estaba muy manido y era más original meterlo en el dulce…Cómo iba yo a saber que Georgia mordía con tanto énfasis”- Bruja, bruja, brujaaaaaaa…¿En serio esto es lo que quieres?…No bajes la guardia…¡¡Porque en cuanto me anestesien y pongan como tres implantes, pienso vengarme!! Aquella noche finalmente desembarqué, pero no para ir a cenar, fui a urgencias y pasé unas dolorosísimas horas , pero la vuelta al barco, entre los brazos de Carlos, son el recuerdo que me queda. Ya solos y más tranquilos, con la mandíbula desencajada, los labios dormidos por la anestesia , la piel llena de ampollas y cierta mueca de dolor pude pronunciar algo que pudo entenderse como un “Sí”.


Fatal error: Call to undefined function wp_related_posts() in /var/www/vhosts/bodabook.com/httpdocs/apps/magazine/wp-content/themes/bodabook/archive.php on line 176