Martes, 15 de Marzo, 2011

Mi pedida de mano

Mi pedida de mano 

Este fin de semana hemos celebrado la pedida de mano… ¡¡no os podéis imaginar cómo estaba el sábado por la mañana!!!! ¡¡De los nervios!! Y eso que mis padres ya conocían a los padres de Jaime, tienen amigos comunes y habían coincidido en varios sitios antes de separarse. Pero aún así, como venían todas mis tías de Sevilla, los tíos de Jaime e iba a ser la protagonista de la noche, ni con varias tilas conseguía tranquilizarme. Pero la verdad es que todo salió fenomenal.

Aproveché para hacerme la primera prueba de pelo y maquillaje,  lo cual me vino muy bien porque tenía varias dudas sobre lo que quería, y conseguimos algo muy natural y sencillo. Aunque para el sábado le pedí al maquillador que marcara un poco más los ojos, pues al ser de noche pensé que quedaría mejor y la verdad es que, o acerté, o todo el mundo fue muy amable, porque todos me dijeron que estaba muy guapa. Aunque pensándolo bien, qué le vas a decir a una prometida el día de su petición de mano, ¿no?

Intenté pasar la mayor parte del día en casa, pues sabía que me mandarían ramos de flores y quería estar en casa para recibirlos. Y la verdad, no sabéis que emoción recibir tantos y tantos ramos. Y a cada cual más bonito. Aunque esta decisión fue un poco contraproducente, pues mi madre estaba histérica, y entre sus nervios y los míos casi acabamos a tortas… pero bueno, al final conseguimos tranquilizarnos.

Íbamos haber celebrado la pedida en mi casa, como manda la tradición, pero al final, como hizo más o menos buen día y la casa de Jaime tiene un buen jardín, le pedí a las niñas de A – Típica, que me están ayudando con la organización de la boda, (¡y menos mal!) que montaran una pequeña carpa, por si llovía o hacía mucho frío, y lo decoraran todo como si fueran los años setenta. No sé si os he dicho alguna vez que me encanta esta década y como mi traje de petición era, muy vestido, pero algo hippy, me apetecía ambientarlo todo así. Y aunque la cena que dimos era sólo para la familia más íntima: padres, (y nueva mujer del padre en el caso de Jaime), hermanos, tíos y primos… después dimos unas copas con mini flamenquito para nuestros amigos (ya que no me caso en Sevilla, quería que por lo menos en la pedida hubiera algo que le hiciera feliz a mi madre)

Cómo os podéis imaginar, el momento más bonito de toda la noche fue cuando nos entregamos los regalos después de la cena. No fuimos muy originales, la verdad, pues Jaime me regaló un solitario, espectacular, y yo le regalé un reloj… ya lo sé, muy típico, pero es lo que nos hacía ilusión a los dos. Y, a parte del anillo, que no puede ser más bonito, lo que más me gustó fue el discurso de Jaime. La verdad es que no pensé que se atrevería a hacerlo, además me dijo que no lo haría, que mi padre le imponía demasiado… pero al final, se soltó y no sabéis que cosas tan bonitas dijo de mi… y por supuesto, sí, ¡¡lloré!!! No lo pude evitar…

Y, después de uno de los momentos más bonitos de mi vida, empezaron a venir nuestros amigos y, como no podía ser de otra forma, presumí y presumí de anillo.


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Tenemos 2 comentarios a “Mi pedida de mano”

  1. Rocio dice:

    me ha gustado leerlo !!!!!!!!!!

  2. Rocio dice:

    nunca se me hubiese ocurrido hacerme la prueba de peluqueria y maquillaje el dia de mi pedida
    me parece muy buena idea ¡¡¡

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