Jueves, 10 de enero, 2013

Boda Irene y José

Irene, con un pie en España y otro en Florida, dónde ha empezado una nueva vida con su marido José Ignacio, nos cuenta todos los detalles de su boda, los momentos más especiales, el vestido, las joyas, la decoración… en definitiva cómo consiguió organizar con mucho mimo y detalle la boda perfecta y para nada una boda más.

“El 21 de julio se ha convertido en el día más feliz de mi vida. Y no sólo por haberme casado con la persona a la que más quiero, sino porque todo salió perfecto. El esfuerzo y cariño con que preparamos cada detalle durante los meses anteriores, se vio recompensado. Queríamos un día alegre y muy personal. Que cada uno de nuestros invitados se sintiera verdaderamente como en casa y saliera diciendo: “No es una boda más”.

Un largo e intenso día que comenzaba a las 12 de la mañana, cuando Isabel Aznar y Gemma Mellado venían a mi casa a maquillarme y peinarme, tal y como hacen habitualmente en la cadena de televisión en la que trabajo como periodista. Un maquillaje muy suave y un peinado sencillo que, además, me hago muy a menudo: una coleta.

En Navascués cumplieron con el sueño que tenía desde pequeñita: un vestido con cuerpo de crepe de seda, espalda con escote, talle a la cintura y una impresionante falda de brocado; un traje clásico pero con el punto juvenil y natural que quería. Como joyas, llevé unos maravillosos pendientes de esmeraldas y brillantes de Yanes. También mi anillo de pedida, que José Ignacio había diseñado en la misma joyería.

Nos casamos en la Capilla de Nuestra Señora de Begoña de la Urbanización La Florida. La ceremonia, lo más importante de nuestro gran día, fue oficiada Don Evaristo de Vicente. Durante la homilía, contó cómo nos conocimos e hizo de la misa un encuentro cercano, familiar y muy emotivo para todos los presentes. Justo lo que deseábamos.

La celebración tuvo lugar en la casa de José Ignacio. Los dos lo tuvimos muy claro, ya que fue allí precisamente donde nos conocimos por primera vez: en la boda de su hermana Ana. El tiempo acompañó e hizo un espectacular día de verano, por lo que tanto el cocktail como la cena y el baile semontaron al aire libre.

 Las niñas de las arras, mis primas y sobrinas de José Ignacio, llevaron coronitas de esparraguera y paniculata, a juego con la decoración de la iglesia y con mi ramo, muy original. Todo ello, obra de la floristería Greengrey. El arco de entrada con yedras y paniculata junto con la alfombra verde dieron un toque original y precioso a la ceremonia.

Durante la misa se escucharon canciones como Oh mio Babbino Caro, el Dueto de las Flores de la Ópera Lakmé o Barcarolle de “Los Cuentos de Hoffmann” (también puede escucharse en La Vida es Bella, de mis películas favoritas). Una delicia para el oído para un momento de tanta complicidad gracias a Kyrie.

El catering fue uno de nuestros grandes aciertos. El gusto con el que Samantha de España decoró el jardín entero con velas colgadas de los árboles, puestecitos de mojitos o para el jamonero, cartelitos con nuestros nombres y flores en cada esquina, hicieron de su casa un lugar de cuento. El buffet de postres fue otra sorpresa que quisimos dar a los invitados, ya que se montó durante la cena en el porche de la casa: más de 20 tartas distintas. Nuestra preferida, la tarta de chocolate blanco Samantha de España. ¡Buenísima!

Queríamos transmitir nuestro amor por España, lugar en el que hemos vivido el increíble primer año de noviazgo, pero también la ilusión por empezar nuestra nueva vida juntos en Miami. De ahí que,  con Connubivm, diseñáramos los carteles de las mesas con un sitio importante para los dos y una familia de flamencos de los Everglades (Florida). Presentes en los misales y en el libro de firmas de testigos, fueron todo un éxito en las mesas, ya que cada uno de ellos contenía una de las partes del menú. Como el postre era sorpresa “a la francesa”, sólo pusimos una interrogación rodeada de dibujos de dulces en ese flamenco.

Durante la fiesta, colocamos un baúl lleno de disfraces en la pista, con lo que nos aseguramos la diversión de nuestros amigos, que bailaron disfrazados de conejos, cerditos, sultanes, payasos, brujas y angelitos hasta las 6 de la madrugada al son de la música de DJ Kike. Además, contamos con un Fotomatón, cuyo diseño también llevó a cabo Connobivm para que la familia de flamencos que ahora nos acogen en Miami nos diera la mano hasta el final.

Recuerdo muchas, muchísimas cosas de ese día, pero todas ellas envueltas en la alegría que nos desbordaba. Mi madre me lo recuerda: “¡Irene, te van a salir patas de gallo sólo por todo lo que te reíste y sonreíste en la boda!”. Dicen que la cara es el espejo del alma. Y si ya me sentía así de afortunada y de pletórica entonces, después de ver las fotos confirmé la sospecha. Y es que la felicidad que desprendíamos sólo puede ser la prueba de que, organización y evento aparte, hemos hecho la mejor elección de nuestra vida”


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