
¿Boda de día o de tarde? Yo sigo con mis dudas… y eso que ni si quiera tenemos elegida la fecha de la boda. Porque, por supuesto, también tengo dudas y no sé si casarme en verano o en invierno. Pero una cosa sí que la tengo clara: ¡Me quiero casar! Y además he decidido que sea en Madrid. Ahora que acaban de ascenderme no puedo descuidar mucho el trabajo y no creo que pueda permitirme viajar todos los fines de semana para los preparativos e imprevistos que puedan suceder.
Sobre todo los de última hora, son los que más me agobian…
Bueno, pues después de esta gran decisión, me toca otra ¡Esto es un no parar! Así, que ¿de día o de tarde? Vayamos por partes…

Si me caso en invierno yo creo que lo mejor es hacerlo de día, pues anochece muy pronto y de día todo luce mucho más. Las invitadas normalmente se atreven con pamelas y vistosos tocados y eligen colores más llamativos que por la noche.
Hace menos frío y si tienes suerte puedes tener un día precioso y soleado.
La gente mayor se cansa menos de día y puede disfrutar más de la celebración. Estoy segura de que mi abuela aguantaría por lo menos hasta el vals. Con la ilusión que le hace que se case su única nieta. Todos los demás nietos son chicos y no es lo mismo…

La decoración siempre luce mucho más a la luz del día, y por qué no decirlo, ahorramos en iluminación… seguramente lo celebraría en un jardín lleno de flores.
La hora perfecta para casarme de día yo creo que son las doce y media, porque así, entre unas cosas y otras, los invitados empiezan a llegar al sitio de la celebración sobre las dos, hora perfecta para el cocktail. Lo malo es que a estas horas se tiene tanta hambre que se devora y cuando toca sentarse a la mesa apenas entra nada más. Pero bueno, seguro que la mesa es tan divertida que cuando te quieres dar cuenta son casi las seis de la tarde y todavía seguís con el café. Es lo malo de las bodas de día, se pueden alargar demasiado y después de todo lo que has comido, ¿de verdad tienes ganas de ponerte a dar saltos en la pista de baile? ¿Qué tal si amenizo la sobremesa con un grupo de música, un cómico, incluso con un mago? Así, por lo menos nos da tiempo a hacer un poco la digestión y entonces todo el mundo estará dispuesto a demostrar sus dotes de baile.

Las bodas de día pueden durar hasta el amanecer, por lo que tendría que añadir una merienda – cena, a parte de la imprescindible barra libre y, quizás, hasta una recena. Con lo bien que se lo están pasando mis amigos ¿cómo voy a decirles que se acaba la fiesta? Aunque también es cierto que, después de un día tan largo, puede que a las dos de la mañana ya no quede nadie… perfecto para poder aprovechar y levantarme “temprano” al día siguiente.
Las bodas de día en verano también son muy bonitas y lucidas, pero la mayoría de las veces hace demasiado calor y como no reparta abanicos por toda la Iglesia seguro que hay más de un desmayo. Por lo que si me caso en verano, probablemente celebraré la boda por la tarde.

Lo malo es que entonces sí que tendré que invertir en iluminación, por qué si no, ¿de que me sirve contratar a un decorador si apenas se va a ver? Aunque también lo puedo llenar todo de antorchas y velas gigantes.
En este caso la gente mayor aguanta mucho menos y normalmente se va después de cenar que, si todo va rápido, suele ser entorno a la una de la madrugada. Aquí sí que es necesario que la música empiece justo después de cenar, pues los invitados están mucho más animados y en seguida “saltan” a la pista.
Las invitadas de tarde suelen ser un poco más discretas. Se suele optar por vestidos largos y, por supuesto, sin pamelas, aunque sí se aceptan tocados, que bien llevados pueden resultar espectaculares.
Pero estoy pensando que quizás, la hora perfecta para casarme sean las cinco y media de la tarde, puesto que así tengo lo bueno del día y de la tarde: no hace demasiado frío en invierno y aunque sigue haciendo calor en verano, se pueden aprovechar muchas horas de luz. La cena no tiene por qué acabar tan tarde y en consecuencia mi abuela aguantaría algún que otro baile, ¡con lo que le gusta bailar!
Un momento: ¿acaso estoy tomando otra decisión? ¡Esto es todo un triunfo!
Créditos fotografías: Tyny Water / Kate Headley / Troy Grover
¿Sabes cómo distribuir las mesas de tu boda? | Book de ideas para una boda muy dulce | Boda inspirada en los años 20´s | Book de ideas para organizar una boda con detalles en rojo |
Etiquetas: organizar la boda

Síguenos en twitter
Subscribete al RSS
Me ha hecho mucha gracia este post, porque compartimos las mismas inquietudes!! Finalmente yo me caso en inviero y a las doce y media. También estoy preocupada por la comida, no quiero que se alargue mucho, así que no paro de pensa en qué puedo hacer para que la gente no se “apalanque”…
Veo que no soy la única novia que le da vueltas a estas cosas!!