El día de tu boda, uno de los días más importantes y felices de tu vida. Durante, aproximadamente un año, te pasas el día organizando temas y solucionando problemas que van surgiendo para que el día de tu boda sea perfecto. Estás enamoradísima de tu novio, ¿qué digo enamoradísima? crees que sois la pareja que más se quiere del mundo, no podríais vivir el uno sin el otro y lo darías todo por él. Esto seguramente sea así, pero ¿os conocéis de verdad? Conoces a su familia entera, sabes a qué colegios ha ido, en qué universidad ha estudiado, qué países ha visitado, cuántas novias ha tenido antes de ti… Seguro que no os habéis parado un minuto a pensar en lo que viene después. Ahora mismo te encuentras en una nube de romanticismo y lo único que te preocupa es tu traje de novia hecho a medida por la diseñadora de moda del momento, que no te fallen muchos invitados, que la organización de la boda sea tal y como la has planeado y, a ser posible, que no llueva. Pero ¿y después? ¿te has planteado en algún momento cómo va a ser tu vida cuando vuelvas del viaje de novios?
Estrenas una casa nueva, unos muebles nuevos, unas tareas nuevas… En definitiva una vida nueva. Y para ello es necesario que habléis de algunos temas si no quieres llevarte sorpresas que, a lo mejor, por tratarlas en mal momento pueden provocar discusiones y malentendidos difíciles de solucionar.
Por ejemplo, ¿habéis hablado de tener hijos? Este tema seguro que lo habéis hablado mil veces, pero si no lo habéis hecho te recomiendo que lo hagas pues, por muy niñero que creas que es tu novio, a lo mejor le encantan sus sobrinos, pero sólo para un rato. No es lo mismo cuidar y jugar con los niños una tarde cada dos semanas que criarlo tú. Y aunque le gusten mucho los niños, a lo mejor no quiere tenerlos hasta dentro de dos años y poder disfrutar así de vuestra nueva vida juntos ¿no crees?
Otro tema importante: la religión. Puede que los dos seáis católicos practicantes y que vayáis todos los domingos a misa. Pero ¿qué pasa cuando las religiones son diferentes o, simplemente, no se practican? Cada uno tendrá sus propias creencias pero es necesario que las dejéis bien claras desde el principio. Además debéis discutir también cómo querréis educar a los niños, en base a qué religión y educación moral.
Con respecto a la economía familiar seguro que ni te has planteado quién va a ser el que gestione los ingresos y los gastos. ¿Quién se va a encargar de pagar las facturas de la luz, el gas, los seguros…? En fin, todas aquellas obligaciones económicas que conllevan una casa. Seguro que uno de los dos es más organizado que el otro o se le dan mejor las matemáticas. Organizadlo como mejor os venga a los dos, con cuentas bancarias conjuntas, cuentas separadas… pero ¡organizarlo de tal manera que no os llevéis sustos a final de mes!
Y ya que hablamos de obligaciones, ¿cómo vais a organizar las “obligaciones domésticas”? Antes, como la mujer no trabajaba este tema ni se planteaba, pero ahora trabajando los dos ¿quién se encargará de hacer la compra? ¿Y de hacer la cena todas las noches? ¿Y de poner lavadoras? Si de momento no podéis tener servicio doméstico, es mejor que dejéis claro quién se ocupará de qué, porque si no, seguro que lo acabas haciendo todo tú… Y entre el trabajo y la casa, no te quedará ni un minuto para respirar y acabarás, a parte de agotada, enfadada y ¿quién lo pagará? ¡Tu marido! Así que, mejor evitar una discusión ¿no crees?
¿Te sabes “al dedillo” su historial médico? Aunque creas que tu novio es la persona más deportista y sana del planeta, es conveniente que habléis abiertamente sobre este tema. Seguramente no ha tenido ninguna enfermedad grave en su vida, pero ¿Y si, cuando tenía 15 años, pasó por una depresión porque le dejó su primera novia? ¿O si ha tenido alguna enfermedad que luego pueda ser hereditaria? Sería importante saberlo a la hora de pensar en los hijos ¿no?
¿Y sobre vuestras inquietudes y deseos sexuales? ¿Te sientes cómoda hablando con él sobre estos temas? Tu novio es la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida y con la que vas a experimentar cosas nuevas en todos los campos, y sobre todo en el campo sexual, tenéis que tener complicidad, sinceridad, y poder hablar sin miedo de cualquier duda o pensamiento que se os pase por la cabeza. Una recomendación: ¡¡no tengáis una televisión en el dormitorio!! Es el fin de toda relación romántica…
Hay miles de temas más sobre los que os podría aconsejar, como por ejemplo, ¿qué pasaría si a uno de los dos le sale una muy buena oferta de trabajo en el extranjero? ¿Estarías dispuesta a dejarlo todo (familia, amigos, tu trabajo…) e irte con él? O si, por ejemplo, no te llevaras bien con su familia, ¿se lo dirías? ¿O tragarías y aguantarías la comida de los domingos sin más?
En fin, hay multitud de temas sobre los que deberíais hablar antes de casaros, porque tu novio, además de futuro marido, seguramente será tu mejor amigo, la persona en la que más confías y con quien te sientes más a gusto, ¿por eso te casas con él no?