







La boda de Juqui Suarez de Lezo y Luis Buceta tuvo lugar en una maravillosa finca en la campo de Extremadura.
Fue una boda con detalles camperos organizada hasta el mínimo detalle por Ramiro Jofre que demostró su impecable arte como organizador integral de bodas. Juqui puso toda su confianza en él y según ella misma, “el resultado fue mucho mejor de lo que esperaba y todo gracias a Ramiro. También mi hermana, Soledad, que es decoradora, colaboró mucho con Ramiro en la decoración”.
Ramiro tomó su inspiración de la campiña extremeña, incluso, realizó unas lámparas con ramas de las mismas encinas del campo en las que colocó velas.
Según nos cuenta Juqui, “me casé con un vestido que yo misma diseñé, todo entero de gasa natural con unos broches en pedrería de cristal en los hombros entrelazadas con plumas naturales encargadas en Conchita. Llevé joyas de mi madre y mi anillo de brillantes de pedida. Los zapatos, unos Jimmy Choo que compré en Nueva York y como ramo, elegí un ramo de peonías a tono con la decoración mi boda. El peinado me lo hizo la artista Rosy, de Ananda, un moño bajo con raya al medio. Las invitaciones fueron de Artepapel y la fotógrafa, todo un descubrimiento, Elia Sills, no solo por la calidad de sus fotos si no por la forma que tiene de trabajar, estuvimos muy cómodos con ella. Es una gran profesional.”
“Una de las cosas que más me gustó fue poder ir caminando del brazo de mi padre a la Ermita de la finca desde mi habitación. Atravesamos un campo precioso que rodea la casa. Fue muy emocionante”, nos comenta Juqui.
Durante la celebración hubo momentos muy entrañables y divertidos: “Queríamos sorprender a los invitados con algo diferente para el primer baile y lo logramos. Tras unos 10 segundos de una canción lenta, Luis y yo rompimos a bailar un rap. ¡Fue una sorpresa para todos!”.
“Un detalle para los invitados fueron los m&m´s que encargué con la fecha de la boda y nuestros nombres. Y También unos c.d´s para todos con nuestra foto impresa y con el musicón de la boda”.
“Nos fuimos de viaje a la exclusiva y paradisíaca isla de Pamalican , en Filipinas, al hotel Amanpulo y después a Japón. Un destino que nos encantó”.
Una boda ideal, colmada de pequeños y grandes detalles llenos de buen gusto ambientada en una de las campiñas más bonitas de España.
Créditos fotografías: Elia Sills
Direcciones secretas: Artquitectura y montajes efímeros, Ramiro Jofre / Artepapel